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Carsten AhrenholzEL VIGILANTE
Barcelona, 2005
Ediciones Destino 192 páginas Novela Ahrenholz logra fundir realidad, sueño, pensamiento y las voces de los cuatro personajes que arman su novela con tal maestría, que no es sino esta forma la valía principal de El Vigilante. Sin duda su formación como hombre de teatro ha influido de forma definitiva en la concepción de su obra narrativa y le dota así de una voz única, incomparable: una forma de hacer literatura simple a la vez que compleja; minuciosa a la vez que desprendida de cualquier floritura. Todo un descubrimiento en la reciente narrativa europea que se erige como mezcla de culturas y puntos de vista, pero con lugares comunes. ····························································································· Alejandro Guadé, un joven artista de la ciudad ficticia Santillá, intentaba consolidar su éxito como pintor a mediados de los 80 cuando, un día después de la inauguración de su última exposición desaparece sin dejar rastro. La investigación policial que se ordena tras su desaparición tampoco logra dar con su paradero. Once años más tarde Ginés Hoyo decide esclarecer la desaparición de su antiguo compañero de la Academia de Arte, cuando descubre qué es lo que le pudo pasar a Alejandro. Llega a convencerse tanto de la probabilidad de su hipótesis, que empieza a reconstruir el hipotético destino de Alejandro - con lo que inicia su propia desaparición. Por un lado Ginés intenta encontrar posibles motivos que pudieran haber llevado a Alejandro a querer terminar voluntariamente con su carrera artística, con lo cual se confronta con un tipo de artista que predominó en el siglo anterior influido por la concepción artística predominante de l'art pour l'art. Condicionado por dudas de identidad cada vez más fuertes, el narrador se siente obligado a cuestionarse los motivos de su propio trabajo, y en el hecho de su fracaso como artista va descubriendo la razón por su interés desproporcionado en la figura de Alejandro. Al final de la narración los destinos de ambos llegan a confundirse de tal manera que Ginés se presenta a un puesto de vigilante que en realidad había inventado para Alejandro. Download: El País sobre 'El Vigilante' · pdf 515 KB |




